La diabetes, enfermedad silenciosa

Aumentan las cifras de diabéticos. Cada vez hay más personas con diabetes en todo el mundo. El número de jóvenes afectados por la diabetes tipo 2 también crece, a pesar de que hasta el momento se consideraba una enfermedad que afectaba a las personas mayores.

La diabetes suele ser una enfermedad asintomática en los primeros estadios. Por este motivo, la diabetes se suele detectar tarde, muchas veces cuando ya se han desarrollado complicaciones.

En casos raros, tener mucha sed, sentir agotamiento y padecer bulimia pueden ser indicios de diabetes.

El término diabetes proviene de la palabra griega pasar o fluir y se refiere al síntoma característico de la diabetes: la necesidad imperiosa de orinar.

El prurito, los trastornos de la visión o una mayor vulnerabilidad a las infecciones también pueden ser síntomas que indiquen la presencia de diabetes.

El 14 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Diabetes, coincidiendo con el cumpleaños de Sir Frederick Banting, investigador que descubrió la insulina junto con Charles Best en el año 1922.

La hormona de la insulina, producida por el propio cuerpo, es necesaria para que la glucosa de los alimentos que llega a la sangre pueda ser procesada por las células.

Normalmente, determinadas células del páncreas producen suficiente insulina. Pero si existe un déficit de insulina o el cuerpo no puede aprovechar la cantidad suficiente que necesita, se puede producir un aumento patológico de los niveles de glucosa en la sangre. Esto es lo que se conoce como Diabetes Mellitus.

La diabetes tipo 1 no se puede prevenir aunque sí se pueden evitar complicaciones innecesarias controlando el sobrepeso, llevando una alimentación saludable y practicando ejercicio con regularidad.

La mayoría de los diabéticos padecen diabetes de tipo 2, solo un 5% de los diabéticos tienen diabetes del tipo 1. Normalmente, el tratamiento de los pacientes diabéticos de tipo 1 consiste en administrarse insulina por vía subcutánea porque el organismo no es capaz de producirla.

Los diabéticos de tipo 2 pueden estabilizar el nivel de glucosa en sangre con una alimentación sana y practicando mucho ejercicio. Si no basta con los hábitos, suele ser necesario recurrir a medicamentos o inyecciones de insulina.

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